Viaje a Laponia sueca: natación en hielo en Skellefteå

La aventura estrella de este viaje a la Laponia sueca en invierno fue el participar en el Winter Swim, el campeonato internacional de natación en aguas heladas, de Skellefteå. Para que meterse en agua cuya temperatura era de unos cero grados por primera vez no fuera un trauma hicimos una breve preparación previa el día de antes tras una buena sesión de sauna.

Isvak: metiendome en un agujero en el hielo

Isvak: metiendome en un agujero en el hielo

El Winter Swim es una especie de liga de natación en aguas heladas que tiene parada en diferentes países: Rusia, Argentina, Canadá y Suecia. Aquí se reunen personas que entrenan todo el año para ser los mejores en las diferentes modalidades (relevos o individual) y en diferentes distancias (25, 50, 200 y hasta 400 metros!). Cuando los ves en acción te das cuenta de que han ido allí porque les encanta nadar en aguas heladas y porque quieren ganar. En cambio nosotros dos éramos los novatos que participamos en la sección abierta al público no federado. También había una competición que provoca las risas de los habitantes de Skellefteå y que consiste en nadar 25 metros luciendo sombreros estrafalarios.

Toda nuestra escasa preparación sabe aun a menos ante la perspectiva de tener que nadar 25 metros en el río Skellefte con su correspondiente corriente. Esa mezcla de adrenalina, miedo a lo desconocido, presión de grupo (éramos el equipo Pangea Ice Challenge formado por dos españoles y dos suecos experimentados) y competitividad (¡solo participar es aburrido!) iba in crescendo conforme se acercaba la hora de la competición. Jarkko Enqvist, el organizador del Winter Swim Festival, nos explicó los múltiples beneficios para la salud de este tipo de natación y trató de hacernos sentir más seguros ante el reto que teníamos delante.

Jarkko Enqvist nos explica el WinterSwim

Jarkko Enqvist nos explica el WinterSwim

Piscina de hielo en Skellefteå - Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Piscina de hielo en Skellefteå – Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Aquí no hay sauna previa que valga y el agua a 0,3ºC. La temperatura exterior era de solo -3ºC. Digo solo porque el año pasado por estas fechas rozaba los -30ºC. Con una muy buena organización todos los equipos de relevos esperan en un lugar a cubierto a que les llamen cuando sea su turno. Entonces se dirigen a la piscina hecha en el hielo entre aplausos y vítores de la gente (¡eso sin haber nadado aun!) y se colocan en sus posiciones de salida.

Listos para nadar en WinterSwim - Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Listos para nadar en WinterSwim – Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

A mí, por cuestiones que aun no sé ni cómo se produjeron, me tocó salir primero. Cada carril cuenta con personal de la organización que te dicen cuando puedes meterte en el agua. Posteriormente te tocan en el hombro y te dejan ir en el momento en el que da inicio la carrera. Así que ahí me veía yo antes los 25 metros más fríos de mi vida.

Bajé lentamente. Mentalizado para controlar la respiración. Uno, dos … uno, dos … no aguantes el aire, no hiperventiles, respira normal, respira como si estuvieras fuera, no se te ocurra meter la cabeza debajo del agua … y mientras estaba sumido en mi autocontrol me indicaron que era momento de nadar. Brazos y pies que os lleva el diablo salí a toda marcha hacia la orilla opuesta dónde veía como agitaban sus brazos nuestros acompañantes y se encomendaban a todos los dioses conocidos para que no me pasara nada y para que llegara a tiempo y no perjudicara mucho a mis compañeros de relevos.

“25 metros, unos 20 segundos” … eso me habían dicho y eso había creído a pies juntillas. Mientras tanto yo veía como todos los carriles aledaños (el nuestro era el segundo) me sobrepasaban y me sacaban una cabeza, un cuerpo, dos cuerpos … “¿cómo!?¿Ese ya ha llegado? Ahí voy yo.”

Mientras nadaba no tenía frío en absoluto. La mente y la fuerzas están puestas en llegar al otro lado. El corazón bombea sangre como puede a las articulaciones que ya no sientes pero no hay más opción que llegar a la meta. El buzo de rescate esta listo por si no lo consigues pero eso es para perdedores.

Winter Swim, nadando en aguas heladas en Laponia sueca - Foto: Ted Logart / visitskellefteå.se

Winter Swim, nadando en aguas heladas en Laponia sueca – Foto: Ted Logart / visitskellefteå.se

Yo, que hace tiempo que no piso la piscina por pereza, me veía en ridículo no por nadar sino por llegar el último de mi serie de relevos. Luego caí que quizá siempre se suela poner a los mejores nadadores en primer lugar. Ese no era mi caso pero estaba llegando y era lo que contaba. Luego sería misión del resto de mis compañeros el recuperar los puestos perdidos.

Tras de mí nadó la chica que integraba nuestro equipo y tras ella, otro sueco, Johannes que logró remontar algún puesto y finalmente Jorge, mi compañero de viaje, que mantuvo el tipo hasta el final como buen ex-waterpolista y nos otorgó un resultado a batir en el futuro por los equipos de españoles que vengan al Winter Swim Festival. Posición 19 de 22. Tiempo 1:24:43,

¿Qué pasa al salir del agua congelada tras pasar en ella unos 20-25 segundos? Al salir de la piscina tu cuerpo entra en ebullición. Todos los poros de tu cuerpo se abren y parece que todo lo que tengas dentro quiera salir por dónde sea posible. Tus puntas de los dedos de las manos y de los pies se entumecen y sufren por lograr que llegue algo de riego sanguíneo. Puedo decir que estuve de 10 a 15 minutos sin notarlas. El resto de partes del cuerpo no sufren tanto gracias al albornoz y a ponerse bajo techo inmediatamente (aunque tuvimos tiempo para una entrevista para Norran la tele local de Skellefteå).

El equipo Pange Ice Challenge - Foto: Ted Logart / visitskellefteå.se

El equipo Pange Ice Challenge – Foto: Ted Logart / visitskellefteå.se

Y la sauna y ducha de después sientan más que bien. Otras sensaciones: un exceso de vitalidad y energía increíble, más el éxtasis que produce haber superado este reto de natación que parecía impensable cuando nos lo propusieron. Lo volvería a hacer, sin duda. Y espero que os haya animado a plantearoslo vosotros también. De hecho nos encontramos con una española que participaba y nadaba 50 metros de los cuales ¡los primeros 25 contra corriente!

¿Has nadado alguna vez en una competición similar?¿Te apuntarías? Déjame tus comentarios.

Mientras tanto a nosotros nos quedaba aun una aventura más: caminar con raquetas de nieve por el mar Báltico helado.

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Sobre Israel Úbeda

Nacido en Terrassa (Barcelona) en 1980. Apasionado de los idiomas y los viajes se escapa a Escandinavia cada vez que puede ahorrar e irse dejando su trabajo arreglado. Vivió su primer contacto con Suecia en el ya lejano 2002. Para 2004 logró hacer realidad su sueño de pasar unos meses en el país nórdico. Allí obtuvo el certificado "Svenska som andraspråk. Grundläggande nivå" con el sueco aprendido gracias a cursos de Internet y a libros en inglés. Entre sus hobbies además de los ya citados se encuentran: la informática, fotografía, la música.

2 comentarios

  1. Hola queridos amigos quiero participar en natacion en hielo es mi sueño espero sus respuesta saludos y hasta pronto
    manuel

    • Hola Manuel … puedes montarte el viaje por tu cuenta o mirarlo en la agencia Pangea de Madrid. El bautismo en hielo lo puedes hacer en enero, febrero, marzo, depende de la nieve y el grosor de las capas de hielo en los lagos. En cuanto a la natación el festival es siempre en febrero en Skellefteå

      Saludos!

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