Viaje a Karlstad y Värmland: descendiendo el río Klara en nuestra balsa de troncos

¿Recordáis la aventura en Karlstad y Värmland que os empecé a narrar? Me detuve explicando nuestra visita a Vildmark i Värmland para construir una balsa de troncos y descender el río Klara. Hoy, tras el parón veraniego, me propongo explicaros cómo fue aquel espectacular descenso no lleno de complicaciones.

Listos para descender el río Klara, foto: Israel Úbeda

Listos para descender el río Klara, foto: Israel Úbeda

Nos levantamos de mañana en un día soleado y fuimos a desayunar a un hotel próximo al camping Klarälvens Camping que es donde nos alojábamos. Tras ello volvimos a la orilla del río Klara donde nuestra balsa estaba cargada con todos los enseres necesarios: salvavidas, utensilios para cocinar, alimentos, bebidas, una canoa de emergencia y, muy importante, unos palos larguísimos que serían nuestros aliados en caso de encontrarnos problemas ya que el descenso se hace totalmente solos sin ningún tipo de ayuda externa y sin nadie del staff de Vildmark i Värmland a bordo.

Nuestro trayecto iba a ser de apenas 10 km y unas 4 horas de duración entre Stöllet y Björkebo donde procederíamos al desmantelamiento de la balsa. Sin embargo, hay viajeros y familias que se animan con trayectos de 50 y 100 km de unos 4 y 7 días de duración. ¿Cómo?! ¿Siete días día y noche en una balsa? No, está todo pensado. Cuando te apetece dormir atracas la balsa (o mejor dicho la amarras con las técnicas que te enseñan) y duermes en tierra firme. ¿Y los alimentos? A lo largo del río hay distribuidas tiendas donde puedes comprarlos (si logras detener la balsa a tiempo, claro).

Los peligros a los que uno se enfrenta en el río Klara son las rocas ocultas (o no), los bancos de arena, los rápidos, los árboles a los lados del río y los remolinos entre otros. Además de los que tú decidas causar a bordo como fue nuestro caso :)

Así pues nos lanzamos a navegar tratando de mantenernos siempre en la corriente pues así la balsa iría por la parte más rápida del río y evitaríamos esfuerzos y ganaríamos velocidad.

Los primeros problemas los encontramos en los márgenes del río con los árboles colgando que se enzarzaron más de una vez entre los troncos de la parte superior de nuestra barca. Alguna vez incluso temimos quedarnos sin una parte de ella. Luego más tarde sabríamos que es de lo más común que muchos lleguen con la barca destartalada.

Descendiendo el río Klara en balsa de troncos <br> Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Descendiendo el río Klara en balsa de troncos
Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

En otros momentos todo era tranquilidad y nos permitíamos el lujo de hacer fotos y vídeos constantemente entre bromas y risas hasta que veíamos que la situación presentaba un cambio drástico. Muchas veces hacíamos uso de los palos (calculo que tendrían unos 4 metros) que nos habían proporcionado para separarnos del margen del río o para empujar la barca contra un árbol, etc. Además llevábamos también unos remos de los que hacíamos uso frecuentemente para mantener la barca en la trayectoria deseada.

Remando para salir de un atolladero, foto: Israel Úbeda

Remando para salir de un atolladero, foto: Israel Úbeda

David de viajablog (cuya narración en dos partes de este descenso podéis leer aquí) y yo nos empeñamos en hacer uso de la canoa de emergencia para irnos a dar una vuelta y gastar energías río arriba y río abajo. Casualmente fue al irnos de la balsa cuando los problemas comenzaron y, obviamente, al ser solo tres personas sobre la balsa, tenían más problemas para solucionarlos con lo cual tras una breve excursión decidimos volver.

David y yo en canoa por el río Klara en Suecia

David y yo en canoa por el río Klara en Suecia

Llegaba la hora de satisfacer nuestros estómagos y teníamos a bordo todo el material necesario para preparar una suculenta comida. ¿Qué tal se nos daría realizarla a bordo de una balsa de madera inestable? Maria, de Destination Karlstad, que nos acompañaba en el viaje era la más experta en estos menesteres pues ya había descendido previamente acompañando a otros grupos de periodistas y bloggers. Así que se autodesignó la cocinera.

Comida lista para su preparación, foto: Israel Úbeda

Comida lista para su preparación, foto: Israel Úbeda

Maria preparando köttbullar a bordo de la balsa, foto: Israel Úbeda

Maria preparando köttbullar a bordo de la balsa, foto: Israel Úbeda

En uno de esos infortunios (de los que ahora nos reímos) mientras preparábamos la comida en un hornillo topamos contra unos árboles en el margen del río. Así pues mientras todos atendíamos al problema más inminente que era evitar que las ramas nos destrozaran la barca y se nos llevaran la cabeza a alguno, el hornillo se volcó y se prendió un pequeño fuego a bordo. Y eso dio lugar a uno de los eventos más jocosos a los que haya asistido en mi vida. Imaginaos rodeados de agua por doquier y con un fuego a bordo y ante la pregunta de cómo lo apagamos uno de los miembros (no fui yo, lo juro) decide abrir el termo con el agua para el té y abocarlo sobre el fuego. Todos nos quedamos estupefactos y a día de hoy aun no sabemos si fue una reacción de broma o si bien fue una reacción instintiva en caso de peligro. Eso sí, nos estuvimos riendo el resto del viaje.

Entretanto los paisajes que nos acompañaban eran de este estilo que os voy a ilustrar a continuación.

Paisajes del río Klara <br> Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Paisajes del río Klara
Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Una casita roja de verano junto al río Klara <br> Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Una casita roja de verano junto al río Klara
Foto: Israel Úbeda / sweetsweden.com

Paisajes del río Klara en Värmland, Suecia, foto: Israel Úbeda

Paisajes del río Klara en Värmland, Suecia, foto: Israel Úbeda

Finalmente a pocos cientos de metros de nuestro destino nos topamos con uno de los peligros que más desgastan: los remolinos. Sin saber cómo acabamos metidos de lleno en uno de ellos y a pesar de usar las técnicas que nos habían enseñado en el campamento de origen no lográbamos zafarnos de él. Después de más de 8 intentos y tras unos 30 minutos de rifirafe y gracias al esfuerzo conjunto de toda la “tripulación” a las órdenes de la capitana Maria conseguirmos librarnos (sino quizá aun estaríamos allí a día de hoy) y llegar a la zona donde arribar.

Ahora era el momento deseado por David y por mí (ambos somos de esa clase de personas que agua que ven, agua que han de catar sin importar lo fría que esté) para lanzarnos a las gélidas aguas del río Klara y nadar unos metros, esperar que nos lanzaran un cabo y atarlo a tiempo antes de que la corriente se lleve la balsa. Aunque esto mejor lo veis en vídeo.

Tras ello procedimos al desmantelamiento de la balsa que realizamos mucho más rápido que su montaje ya que los troncos los desanudábamos y los dejábamos flotar río abajo donde una especie de presa los atrapaba. Allí más tarde los recogerán, los dejarán secar y los transportarán en camión hacia el norte para que otros amantes de la aventura (quién sabe si vosotros) construirán su propia balsa.

Desmontando la balsa en el río Klara, foto: Israel Úbeda

Desmontando la balsa en el río Klara, foto: Israel Úbeda

Nosotros tras ese largo día nos fuimos derechos a las montañas de Långberget a prepararnos para un safari de avistamiento de alces, trekking por los bosques de la región y canoa en un lago de la zona. En otra entrada os cuento más sobre las diferentes actividades.

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Sobre Israel Úbeda

Nacido en Terrassa (Barcelona) en 1980. Apasionado de los idiomas y los viajes se escapa a Escandinavia cada vez que puede ahorrar e irse dejando su trabajo arreglado. Vivió su primer contacto con Suecia en el ya lejano 2002. Para 2004 logró hacer realidad su sueño de pasar unos meses en el país nórdico. Allí obtuvo el certificado "Svenska som andraspråk. Grundläggande nivå" con el sueco aprendido gracias a cursos de Internet y a libros en inglés. Entre sus hobbies además de los ya citados se encuentran: la informática, fotografía, la música.

3 comentarios

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  2. Hola! Quería felicitarte por tu blog, es muy útil e interesante.
    Enhorabuena!

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