¿Jugando con los sexos en Suecia? La campaña de Toys’r’us y BR

En Suecia ante la presente campaña de venta de juguetes en Navidad Toys’r’us y BR han lanzado unos controvertidos folletos publicitarios. En ellos aparecen niñas jugando con armas y niños planchando y pasando la aspiradora. Como en el caso de “la guardería de los sin sexo” y el uso de pronombres políticamente correctos que ya he comentado por aquí anteriormente, Suecia se ha erigido en el país abanderado de la igualdad entre sexos desde hace décadas. Es una posición en la que se siente cómoda como país. Una posición que hace las delicias principalmente de los autollamados “vanguardistas”, de las feministas y de los que veneran un progresismo que no conoce límites (ni fisiológicos me atrevería a decir).

Spiderman lleva un carrito de bebé en Suecia, foto: The Daily Caller

Spiderman lleva un carrito de bebé en Suecia, foto: The Daily Caller

La polémica, como era de esperar, ha vuelto a suscitarse otra vez. Desde el extranjero se habla de adoctrinamiento, lavado de cerebro y misandria (odio a lo masculino). Desde el Daily Mail británico se hace el duro comentario a continuación: “Más noticias surrealistas desde la Suecia ocupada. La lúnatica, socialista, innovadora y, en una palabra, paranoide sociedad del mundo ha tocado fondo.”

Otros señalan que es “una locura que se extiende por occidente y que nunca habíamos demandado”. Pero no solo entre los conservadores se alzan las voces. Desde Toronto y Washington hablan de “tanta corrección política que da asco”.

Obviamente también hay opiniones a favor argumentando que sus hijos han jugado con ambos tipos de juguetes desde siempre. E incluso feministas aparecen contraatacando en su argumentación manifestando que si tantos hombres se quejan es que tienen miedo de algo.

¿Qué os parece este nuevo ejemplo de igualdad de sexos? ¿Lo creéis forzado? ¿Se está llevando el asunto tan al extremo que acabará explotando o por el contrario no debería haber límite en esa igualdad? ¿Es bueno someter a los niños a esa desgenerización?

Por supuesto, un niño o una niña pueden jugar indistintamente con cosas típicas del otro. Sin embargo, ¿por qué por norma general los niños escogen un tipo de juguete y las niñas otro? ¿Por imposición o más bien por gusto? ¿Quién decidió que a las niñas les gusta el rosa y a los niños no? Imagino que de alguna manera eso ha formado parte del imaginario colectivo que ha ido pasando de generación en generación observando los gustos de los niños o en todo caso haciendo caso los padres a sus propios gustos. Así una madre (a las que generalmente les gusta el rosa) compra cosas rosas para su hija mientras un padre compraría cosas de otro color a su hijo. ¿Será esto lo próximo? ¿Hacer juguetes de colores neutrales? ¿Qué es neutral? ¿No es el rojo agresivo y masculino y el verde tranquilo y femenino? Como veis uno puede llevar el tema de la igualdad entre sexos ad infinitum y se convierte en algo casi de risión.

Personalmente creo que en aras de la igualdad (y con el feminismo empujando desde las sombras) se están pasando por alto las diferencias de género obviamente existentes y se está creando una sociedad de hombres-femeninos y mujeres-masculinas con la esperanza de llegar a una sociedad 100% neutral que han vendido como la panacea para alcanzar la tregua en la guerra de sexos. Y creo que tanto progresivismo puede acabar situando a Suecia en una posición de ridículo internacional.

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Sobre Israel Úbeda

Nacido en Terrassa (Barcelona) en 1980. Apasionado de los idiomas y los viajes se escapa a Escandinavia cada vez que puede ahorrar e irse dejando su trabajo arreglado. Vivió su primer contacto con Suecia en el ya lejano 2002. Para 2004 logró hacer realidad su sueño de pasar unos meses en el país nórdico. Allí obtuvo el certificado "Svenska som andraspråk. Grundläggande nivå" con el sueco aprendido gracias a cursos de Internet y a libros en inglés. Entre sus hobbies además de los ya citados se encuentran: la informática, fotografía, la música.

5 comentarios

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  2. Barriendo un poco para casa y mirándome el ombligo, diré que durante este año que llevo buscando trabajo en Suecia, en más de una ocasión me he sentido discriminado por ser hombre. (Inciso: hay una diferencia entre estar discriminado y sentirse discriminado, yo no sé si me están discriminando, pero sí sé que me siento así). Las empresas quieren contratar mujeres a toda costa y no se cortan en ponerlo en las ofertas de empleo. Máxime en mi sector, el de la madera, un sector predominantemente masculino. Solo hace falta entrar en una clase de Ingeniería Forestal o de Tecnología de la Madera y hacer un recuento de hombres y mujeres. No creo que me equivoque si digo que la proporción estará en torno a 85-15. Pero luego parece que lo que se pretende es que en el mundo laboral esté 50-50. Me parece que el problema se está enfocando desde un punto de vista cuantitativo y no desde un punto de vista cualitativo, por el que todos tengamos las mismas oportunidades. Al menos eso es lo que a mí me habían dicho que pretendía la lucha feminista a la que yo me apunté y defendí. En cierto modo, y quizás exagerando, me siento en parte víctima de una especie de venganza por algo que han hecho generaciones pasadas. En todo caso, yo no, yo personalmente no he sido responsable de la marginación de la mujer, pero ahora sí me siento marginado por una especie de práctica compensatoria.

    Ante esto, un argumento que a menudo recibo es el de que el resolver cuantitativamente de problema es solo un medio para llegar a un fin, que sería la igualdad de oportunidades. Y esto de justificar los medios con el fin siempre queda feo. Y por otro lado, cuando desde España se mira a Suecia como la cumbre de la igualdad de sexos se da a entender que a lo que se pretende llegar es a esto mismo, la igualdad cuantitativa. Bien es cierto que da la sensación de funcionar, porque se ven en Suecia a muchas mujeres haciendo trabajos que siempre fueron considerados masculinos. Al revés, no tanto. Pero bueno, son apreciaciones personales, por lo tanto altamente subjetivas.

    También tengo que decir que estoy muy quemado con este tema y es muy posible que mi visión esté distorsionada. En ese caso, si alguien se ofende, pido perdón.

  3. Yo permití que mi hijo eligiera sus juguetes libremente, sin llevarlo a una sección u otra de las jugueterías, sino permitiendo que recorriera todo. eligió autitos y motos, pero también le gusta, por ejemplo, el personaje de Hello Kitty, Pucca y hasta ama su jueguito de cocina que le regalé para Navidad.
    Y no deja de ser hombrecito por eso.

    Me parece perfecto que, por ejemplo, el nene está vestido de Spiderman mientras juega con un cochecito de bebé. La nena está preciosa, bien femenina en su actitud, vestida de pantalones y manejando lo que parece algún tipo de autito.

    Es una clara muestra de que no buscan volver a los hombres “menos hombres” ni a las mujeres “menos mujeres”, sino que se da la opción libre de que cada uno haga con su vida y sus gustos lo que se le antoje, sin verse presionados por gente demasiado temerosa de descubrir que los estereotipos son totalmente vacíos y que sus vidas fueron una mentira.

  4. Me he quedado perpleja al leer esta entrada.
    Me gusta mucho el blog y la información sobre cómo llegar a trabajar en Suecia es muy útil…
    No creo que esa iniciativa sueca “desgeneralice” a los niños, masculinizando a las niñas y a la inversa ¡¡qué locura!! desde mi experiencia personal… por ser niña o niño no te gusta un color u otro, no me parece mal que las niñas vayan de rosa y los niños de azul, pero claramente es por un razón socio-cultural. Eso es lo que me ha enseñado la vida.
    En mi casa fuimos tres hermanas y mi madre nos dejaba elegir…tuvimos balones de futbol, coches de juguete, arcos, muñecas (ninguna barbie, no nos gustaron), algunas cosas rosas, la mayoría no… vamos DE TODO.
    Mi sobrina adoraba los coches y su peli favorita era Cars… se llama Alexandra y todos le llamábamos Álex… hasta que fue al cole y “aprendió” que las niñas tienen cosas rosas y que Hello Kitty está guay… y su maestra le dijo que Alex era nombre de chico, que debían llamarle por su nombre completo. Ahora ya no quiere que le compremos la bici de Cars, ve más apropiada la de Hello Kitty.
    A mi me da mucho que pensar y me da pena.
    Hace poco vi en un escaparate dos libros de la editorial SUSAETA “cuentos para niños” (portada azul) y “cuentos para niñas” (portada rosa) ¿De verdad créeis que tiene sentido separar el tipo de historias? Claro que así vas a fomentar que tengas gustos diferentes, si escuchan cosas diferentes… e históricamente, ¿que se esperaba de los niños? que fueran “hombrecillos” duros y de las niñas, que fueran delicadas, dóciles, futuras amas de casa… así claro que se van determinando los gustos que deben de tener.
    Respecto al mundo laboral, puede ser que se pasen, lo desconozco… pero me parece mucho más escalofriane que aquí en España en un mismo puesto cobre más un hombre que una mujer… y eso pasa, aunque no lo creáis.

  5. Pingback: Igualdad de género en Suecia: el debate está servido - sweetsweden.com

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